Día 27 de agosto… y la soledad se hace notar…

Pues bien, antes que nada como NADIE ha dejado comentarios o escrito en el blog, y como es un medio que nos dijeron que era para nosotros, para expresar todo lo que el proyecto nos está dejando, experiencias, vivencias y demás, el día de hoy quiero usarlo como medio de expresión.

Hoy  llegamos no al fin del proceso, sino al final de una etapa y comienzo de otra. Y como toda nueva etapa que comienza a veces se adolesce un poco y hasta da miedo.

Este proceso desde el día que lo comenzamos el 15 de agosto, ha significado una serie de transformaciones, experiencias nuevas, espectativas. Aún recuerdo ese primer día que trabajamos en equipo en la Silvestre Revueltas y que Vivian nos dijo que nos paráramos frente a un compañero y le transmitiéramos algo con la mirada y luego le confesáramos al oído aquello que queríamos y mi secreto hacia la compañera que estaba conmigo fué “estoy muy nervioso”.

Sin embargo creo que lo más significativo que ha dejado este proceso desde ese día hasta el día de hoy, y no menos importante que la formación, los consejos de Nadia, de Wouter, Vivian, de Pierre-Louis que es ¡wow! Wonderfull! cada canción, cada ensayo con los actores, los textos que Laura comparte, las canciones han comenzado a verdaderamente hacer resonar en mí esa fibra de la soledad… El día de hoy en particular fue para mí muy significativo, pues debo confesar que es la primer puesta en escena en la que participo en un proyecto de esta índole y que participo como cantante, donde he aprendido muchísimo del trabajo corporal, la preparación escénica, el trabajo en equipo, el vestuario, y con eso me quedo el día de hoy con el corazón henchido de esa sensación y emoción: el trabajo en coolaboración con mis compañeros.

Pese que el primer ensayo salió todo cucho y “guango” como dice ahora Pierre-Louis, en el segundo que creo salió mucho mejor; desde mi actitud cambió, mi concentración para dar lo mejor de mí, y de mí para con mi grupo de compañeros y que en conjunto saliera mucho mejor. Desde el preludio del “Behold”, cuando Laura iba recitando las palabras de “O Solitude” yo ya entraba en ese mood de melancolía haciendo acopio de mis emociones, recuerdos e imágenes personales. Y así transcurrió la obra creo yo, con la mejor de las actitudes, aún con detalles que pulimos después, pero salió mucho mejor. Pero al terminar el ensayo, me percaté de algo que había pasado en mí: terminé con unas ganas enormes de haberme tirado al suelo y romper en llanto. Me siento muy conmovido, no por el hecho de decir “nos salió bien”, sino por todo el proceso, lo que ha englobado, etc., digo al final de cuentas somos humanos llenos de emociones y así como reímos y cantamos, echamos desmadre en la cafetería, también tenemos emociones y cosas que nos llegan de repente.

Y cabe señalar que aunque son las 22h51 al escribir estas líneas, sigo en ese mood de nostalgia. Me quedé con un muy buen sabor de boca, y sé que aún podemos y debemos dar mucho más. Ahora comenzamos una nueva etapa, pero en este momento no hay en mi cabeza cabida para ello. Mi corazón, alma y mente están aún inhundados con esa emoción… La soledad… No sé si es tambien debido a que personalmente y amorosamente estoy en un momento si no en crisis, pues si como pensando en terminar algo que apenas iba empezando despues de un largo período de haber estado solo. De que después de haber querido desempolvar el corazón y desentumirlo pareciera que se vuelve a helar de nuevo.

¡Es tan bizarro! Sin embargo en esa nostalgia, y hasta tristeza, en ese dolor que está ahí presente, puedo ser mucho más consciente de mí mismo, de mi entorno, de mis compañeros. Lamentablemente solo nos percatamos de ello cuando precisamente algo nos acontece, cuando sufrimos, cuando nos enfermamos. Hoy por ejemplo siento muchas ganas de dedicar todo este proceso creativo que estamos haciendo a alguien que simple y sencillamente sin su ayuda, sin su persona, ya no digamos que no sería lo que soy sino simplemente no estaría donde estoy ahora, hablo de mi madre que lamentablemente una enfermedad acortó su vida hace ya cuatro años, y con cuyo evento experimenté por primera vez en mi vida de manera tangible lo que es la soledad.

Una revolución de ideas, sentimientos, pensamientos, recuerdos, revolotean no solo en mi corazón, en mis víceras también me atrevo a decir, en mi mente, en mi ser. Y la soledad no es solo por la madre, es  por la pareja, por el amor, el amigo que ya no está aquí; por el amor que tal vez anunciaba que llegaba y que tal vez en una incertidumbre ahora no sé qué rumbo tomará; la soledad después del escenario, del estar aquí solo en mi casa, con mis pensamientos y frente a esta computadora en donde estoy redactando esto.

Y muy contrario a esto que siento, no me siento triste, es mas bien un poco de nostalgia lo que siento. Digo, no todo en el día fue solo eso. Hubo cosas muy bonitas, como el convivir con mis compañeros, con Saskia y Pierre-Louis, el darme cuenta de la magnificencia que en ocasiones pasa ante nuestros ojos y que no percibimos por estar velado tras la cotidianeidad de nuestros actos como son solo el saber que está ese otro ahí con nosotros, que no solamente se queda en el trabajo corporal que hacemos en la mañana, sino que sigue ahí. En el saber que somos en verdad un equipo y que nos respaldamos los unos a los otros, que nos apoyamos mutuamente para seguir adelante, para ir con todo en este proceso creativo que al menos en mi muy particular experiencia me ha enriquecido y dejado el ser lleno de vivencias, de cosas que como comercial de Master Card no tienen precio. Y es ahí en el trato humano del que me refiero donde radica toda la riqueza de la vida.

Dios… escribo y escribo y hasta reflexiono si acaso mi inspiración se vé alentada por el mezcal que me tomé o los cigarrillos que compartí con Pierre-Louis, pero sé que no es solo por eso, pero que definitivamente tuvo que ver para poder llegar a este punto.

Perdón pues ya saben que no suelo ser breve, pero ya que nadie más ha escrito pues aprovecho la oportunidad para poder compartir el sentir del día de hoy. De lo vivido en la mañana hasta las ideas que se agolparon como diría Sabines “como moscas en mi garganta” y buscaban salida mientras caminaba en las calles oscuras y empedradas de Coyoacán de camino a casa bajo una ligera llovizna.

Llegando a este punto solo me queda agradecer a lo más alto, puro y excelso de la vida y el universo que me ha permitido ser parte de este gran proceso, de conocer gente maravillosa, de trabajar nuevamente con algunos colegas, de esas vivencias en común desde las mas sencillas como cantar las mañanitas en la cafetería, postular a Mariana como Reyna Gay, hasta la del trabajo que hicimos el día de hoy en el segundo ensayo, y que aún no queda ahí, sino que tenemos que seguir conservando la energía, no dejando que merme, sino al contrario que se incremente y que estrenemos con todo, entregándonos completamente en el escenario.

¡Estoy tan feliz! Sé que anteriormente mencioné que sentía nostalgia y hasta un dejo de tristeza se pudo haber leído en estas líneas pero aclaro que no soy bipolar, y mi felicidad radica en el punto de saber que estoy haciendo algo para lo cual estoy estudiando, para lo cual he dedicado no solo dos semanas de trabajo sino ya algunos años, y sacrificios varios por continuar en aquello que me da fuerzas para seguir adelante y me refiero a la noble labor de la música. Que me ha cuestionado incluso sobre mi trabajo, y aunque el lunes ya debo volver, créanme que no tengo ganas, extrañaré sobre manera esos ensayos a las 9h00 que no cambiaría por estar frente a un grupo dando clase que aunque es de música y me hace feliz el poder transmitir tan noble arte a mis alumnos, las cuestiones administrativas y burocráticas de mis jefes me hacen odiar ese trabajo, y saber que nos veremos en la tarde para ir a la embajada, me hace sentir esa nostalgia desde ahora, ese “algo” que sé que me faltará el lunes en la mañana y que sin embargo en cuanto terminemos este proyecto tal vez mande a volar mi trabajo y empiece a buscar aquello que Confucio decía: “Busca un trabajo donde seas feliz y no tendrás que trabajar el resto de tu vida”.

¡Gracias Solitude! En verdad mil gracias por esta oportunidad, a todos y cada uno de los que estamos involucrados, desde los directivos y creativos, profesores, técnicos, etc., y a todos y cada uno de mis compañeros músicos y actores.

Atte.

Saúl el contratenor ; )

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