Reflexiones…

Hola a todos, pues no me toca a mí hacer el comentario del blog del día de hoy, sin embargo pues tuve ganas de publicar, al fin se supone que el espacio es para eso ¿o no?

Antes que nada quiero expresar que estoy muy emocionado por ser partícipe de un proyecto de esta magnitud. Para mí es algo fenomenal pues fuera del “Carmina Burana” del 2004 donde debuté en la Neza, creo que no había estado en una producción grande que involucrara un trabajo arduo y en el cual nos integráramos y participáramos tantas personas aquí en el país. Y esque para un contratenor, la chamba de una producción de esta magnitud en el país pues no se ve con tanta facilidad.

Es por ello que cada día trato de dar lo mejor de mí, de ponerme las pilas y demás. Sin embargo me he percatado de algunas cosas que suceden a nivel grupo y que como en todos los grupos suele pasar, y hablo de las “subdivisiones” o “pequeños grupos”. Es harto reconfortante siempre el tener empatía con alguien, sobre todo con gente que no conoces y poder contar con esa complicidad para desarrollar un proyecto como éste. Lo que no me agrada mucho es que creo que no siempre el objetivo es constructivo sino en ocasiones es todo lo contrario o al menos así me parece.

Sé que no es nada fácil el hacer música antigua. Como cantante me he percatado de ello, donde algunos maestros de canto incluso, y no menciono nombres, pero tanto de la Superior, el Conservatorio y la Nacional, piensan que “música antigua” es cantar las rolas de la antología esa de ediciones “chismes” o Schimers si lo prefieren, donde las partituras ya vienen mucho más manoseadas que una señorita de la vida galante de esas que trabajan ahí en Tlalpan a la altura de Villa de Cortés jajajaja. Bueno, el punto es que en sí no es fácil el cantar con el acompañamiento de un clavecín en vez de un piano como se está dando el caso ahora. No es fácil que nos hablen de “temperamentos”, “afinaciones históricas”, “retórica” y demás. Y recalco, creo que no es culpa de nadie sino que es el sistema educativo del país, donde lamentablemente a veces se ignoran estas cuestiones. Afortunadamente al hacer el recuento de ésto me siento orgulloso de que cuando ningún maestro de canto quizo trabajar conmigo, encontré a Nadia Ortega, de quien puedo decir infinidad de maravillas como maestra y ser humano. Con ella mi acercamiento a la música antigua fue paulatino, bueno, ni tanto porque luego luego empecé a cantar leyendo de facsímiles, trabajar con clavecinistas y demás. Y gracias también a mi amada Luisa Durón, mi maestra de clavecín, así como Eunice Padilla, Norma García, Santiago Álvarez, Miguel Cicero, el mismo Horacio Franco, como mis maestros de Mónaco, todos ellos me han abierto infinidad de posibilidades en tan noble arte de hacer música antigua.

Sin embargo y aunque me parece de lo más difícil ahora, al hacer un recuento hacia atrás y tratar de ponerme en el lugar de mis compañeros sé que es difícil el romper con los esquemas tradicionales que a veces tenemos. Que nos digan que “pensemos el bemol más bajito” y los sostenidos más altos y uno dice ¡Coño! ¿Más bajos o más altos que qué? Debo admitir que para mí ya me es familiar porque aparte de cantante, en mi formación como clavecinista pues tomamos el curso de afinación y temperamentos históricos y aunque es difícil, ya que se reconocen los intervalos puros es más fácil asimilar todo eso y saber que si la tercera mayor es más pequeña y la menor más grande y el porqué, y que en realidad nada es del otro mundo, es una cuestión de los batimentos que haya en tal intervalo.

Es por ello que exorto a mis compañeros a que tengamos paciencia y la mejor disposición y no es que no la tengamos, sin embargo algo que sí me entristece mucho en lo personal es lo que mencionaba un poco al principio del mismo. Es mucha la diferencia cuando nos ayudamos entre todos como lo hicimos a la hora de pasar el día de hoy con Pierre-Louis, el contacto físico que es el mismo que hacemos en las mañanas con Vivian, ese sentir al otro y saber que no estamos solos me gustaría que en realidad fuese siempre presente. Sé que vamos todos en rumbos distintos, sé que algunos o algunas, gustan de otros géneros mucho más operísticos y de por ahí del s. XVIII hacia adelante, sin embargo considero que ya estamos aquí, trabajemos todos por un mismo fin. Y con esto me refiero a que Nadia nos pide que estudiemos algo, y con Rodrigo llegan muchos en plena confianza a poner las notas. ¿Por qué digo esto? Pues porque es evidente quien quiere llegar a ensayar una lectura a primera vista y que sin embargo carece de.

Yo no tengo oído absoluto, en ocasiones pienso más bien medio obsoleto. Sin embargo si de algo me ha servido el clavecín es en hacer música de cámara, en tocar/cantar con otros y saber escuchar, en no querer sacrificar la belleza de la música por mi lucimiento personal. Sé que tampoco soy Dios para poder cambiar aquellas actitudes que percibo en el ambiente, eso ya es trabajo personal de cada quien el buscar esa estabilidad y saber que estamos todos en el mismo barco y no nos queda mas que cooperar y remar para llegar todos a la misma dirección o de lo contrario el barco lejos de avanzar, se estanca si diferentes fuerzas tiran de él en direcciones tan contrarias unas de otras.

Sin embargo no todo es así de drástico, creo que hemos avanzado y crecido en apenas cinco días de trabajo. No somos los mismos que cuando llegamos el lunes, en lo personal a mí el trabajo corporal tal vez es lo que más me cuesta y lo acepto, tengo la descordinación de un tullido, pero trato de poner mi mejor esfuerzo para hacerlo, es más, ¡Me encanta el trabajo corporal que nos ponen! De igual forma, creo que cada vez, cada coro suena mucho mejor. Y se debe al trabajo. Y reitero mi exortación: compañeros, pongámonos las pilas para que ésto suene mucho mejor. Cuando estudiamos, los coros avanzan mucho más, si me apuro a mi vestuario, tendré mucho más tiempo para aprenderme mi rola, los coros y demás intervenciones que tenga.

No es mi intención la de regañar pues eso es algo que a mí no me compete, sin embargo compañeros y se los digo en serio, algo que me motiva de este trabajo es que como bien dijo Vivian, así se hacen las verdaderas producciones. Tal vez no en México, pero sí por lo menos en Europa, y ésto se los digo de algo que conozco. Cuando estaba en Mónaco así trabajamos para poner “The funeral sentences of the Queen Mary” de Purcell, o “Le burgeois gentilhomme” de Lully. Lamentablemente a veces al mexicano nos gusta -bueno a mí no me gusta, es más, me disgusta- que nos tengan que andar carrereando y anden tras de nosotros. Y eso es algo que veo que Vivian tampoco hace, porque tanto ella como Wouter, Nadia o Pierre-Louis están acostumbrados al trabajo profesional del nivel Europeo. Es por ello compañeros que reitero mi invitación a que nos pongamos las pilas. Esta semana la neta se nos ha ido como hilo de media, como agua entre las manos. Ya mañana estaremos a la mitad del camino en este proyecto. Neto que si nos esforzamos mucho más, se arman cosas chidas.

Perdón por escribirles casi casi la biblia jajajaja soy lo contrario a Lolita Ayala: pocas noticias en muchas palabras. El punto es que creía necesario que aunque no me ha tocado escribir la bitácora de hoy, sí quería poner esta entrada. Y de nuevo reitero: luego la vibra neto que se siente medio rara, no con todos cabe señalar, pero bien decía mi maestro Zen cuando meditábamos “a veces las mentadas de madre no se escuchan ¡pero cómo se sienten!”. Hagamos de lado las diferencias, que si fulanito se desafinó, que si no me cae bien, que si no le sale la secuencia, etc., etc., etc. Mejor pongámonos las pilas para tendernos la mano uno al otro y progresar juntos, neto eso nos hace falta no solo como equipo de Solitude, sino como nación.

Después de esta entrada para nada breve, me despido. Iré a estudiar, y sí, sé que soy muy ñoño tal vez, pero bueno. Que tengan muy bonita noche, nos vemos en la mañanita. Un muy fuerte abrazo a todo el equipo de Solitude e infinitas gracias a cada uno de ustedes ; )

 

Saúl Domínguez-Mayén :P

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Una respuesta a Reflexiones…

  1. Solitude dijo:

    Quisiera compartir una frase tal vez medio trillada, tal vez no es de algún filósofo o personaje histórico, es tan solo de J. K. Rowlling que se puede leer en “Harry Potter y la piedra filosofal” y dice: “Hay cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos” Con esta frase me despido agradeciendo a todos, esperando que en verdad, ésta experiencia sea algo así ; )
    Saúl

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