El título aquí.

El nuevo taller que armamos en aquel recóndito rincón de los salones laterales al auditorio después de la mudanza de ayer, funciona.
De la jornada: clarificante. Quitada de sombrero a Enrique Gutiérrez, quien tuvo la gentileza de compartir hoy por la mañana, su conocimiento shakesperiano y su imaginario fantástico a la sombra de lo que pudiera parecer una instalación de arte contemporáneo digna de alguna bienal artística de petatiux, misma que pueden visitar en horarios regulares en el ya mencionado taller.
También palomita a la sesión con Wouter, Vivian y Héctor, testigos presenciales de neurosis y decibeles que sin embargo permiten el aprendizaje y el ejercicio de la acción.

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